La biznaga malagueña: un símbolo de la ciudad

No nos extrañaría nada si durante tu visita a Málaga te llamase la atención que repartidos por toda la ciudad encontrases unos ramilletes de flores blancas. No habrá tienda de recuerdos en Málaga que no te ofrezca la posibilidad de comprarlas. E incluso si viajas con la llegada del calor; lo más probable es que tengas suerte y encuentres durante tu paseo a vendedores ambulantes que vendan el citado ramillete por el casco histórico. Es la biznaga malagueña: un símbolo de la ciudad.

La biznaga se trata de un ramillete de jazmines que a lo largo de la historia ha ido ocupando un lugar especial en la imagen malagueña. Te explicamos a continuación su historia, donde podrás encontrarlas y cómo se ha convertido indudablemente en uno de los símbolos de la ciudad.

Pese a parecerlo, la biznaga no es una flor en sí misma. Ya lo adelantábamos al principio, y efectivamente se trata de una elegante composición artesanal hecha a base de flores de jazmín. Procedente del árabe, su nombre significa “regalo de Dios”.

Para poder disfrutar de esta singular “flor” por las calles de la ciudad, es necesario comenzar la recolecta mucho antes de la llegada del verano. Además de las flores de jazmín, la biznaga está elaborada gracias al tallo del nerdo, una especie de cardo que es recolectado durante los meses de invierno y primavera. Tras quitarle sus hojas y sus ramas, se deja secar dicho cardo, de tal manera que su tallo adquiera un color beis y se ponga completamente regio. Es aquí entonces cuando sucede la magia, cuando con la llegada del verano comienzan a florecer los jazmines.

Los capullos de jazmín ‒concretamente el Jazmín Real debido a su color blanco y su olor dulce‒ se recogen cuando aún se encuentran cerrados para que así sea mucho más fácil insertarlos uno a uno. Será típico y tradicional hacerlo durante las tardes del periodo estival. Ya que, una vez formada la composición y puestas las ramas en agua; al llegar la noche los pequeños jazmines se abrirán poco a poco dando forma a una aromática bola que acabará convirtiéndose en la característica biznaga.

Fundamental será la figura del biznaguero, personaje que te adelantábamos al inicio del post. Y es que no solo será el encargado de recolectar y confeccionar esta particular composición floral; sino también de venderlas de manera ambulante por las calles de Málaga. Por supuesto, como todo personaje popular que se precie, el biznaguero irá siempre ataviado de su traje particular. Camisa blanca, pantalón de paño negro y faja roja. Las biznagas siempre van portadas sobre una penca: una hoja de chumbera que habrá sido recolectada y despojada de sus pinchos previamente.

Al ser un personaje que promueve un símbolo claro de la capital malagueña, el biznaguero cuenta con su particular homenaje en forma de estatua en los Jardines de Pedro Luis Alonso, muy cerca del Ayuntamiento de Málaga.

El verano es, sin duda, el momento clave de mayor exposición de la biznaga. Y es que durante la Feria de Málaga, que se celebra a mediados de agosto, esta flor cobra protagonismo absoluto no solo en las calles de la ciudad. Málaga estará llena de mercadillos donde poder comprarla. Se dice además que la biznaga es capaz de ahuyentar a los mosquitos, de ahí que sea una de las grandes protagonistas del periodo estival.

La biznaga es conocida también por ser desde hace años la imagen del Festival de Cine Español de Málaga. Este tiene como mayor exponente el principal galardón del festival: la Biznaga de Oro.

Sea como sea, como elemento decorativo, como tocadoo como ramo de novia. También en joyas, abanicos o simplemente como recuerdo de tu visita a la ciudad. Lo que es indudable es que todo ello hace que la biznaga se haya convertido en uno de los principales exponentes de la esencia malagueña. 

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