Frigiliana: el paraíso griego de Málaga

Es de sobra conocido que, desde 2008, desde que se estrena aquella maravilla estival que es ¡Mamma mía! La película, todos soñamos con un verano en una pequeña isla griega lleno de lentejuelas, bailes al anochecer al son de Abba; y pueblos de paredes blancas y puertas azules. Bien es cierto que no podemos transportaros hasta Grecia, pero sí podemos ofrecerte una opción mucho más asequible, barata y llena de azul y blanco.  Nos referimos concretamente a Frigiliana: el paraíso griego de Málaga. 

 

UN PARAÍSO EN LA SIERRA ALMIJARRA

A 7 km de la Costa del Sol, situado entre la Sierra Almijarra y el mar Mediterráneo, emerge esta pequeña joya blanca de apenas 3000 habitantes. Está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. De acceso variado, es posible llegar a ella tanto en coche como transporte público. Nosotros recomendamos la primera opción, ya que pese a su camino escarpado y lleno de curvas; esto se ve compensando por las vistas que te ofrecen las Sierras del Teide y Alhama.

El hecho de que a finales del siglo XV conviviesen en ella ciudadanos de las tres religiones más importantes ‒cristiana, judía y musulmana‒ hace que Frigiliana se autodenomine La villa de las tres culturas. Este acontecimiento se recoge en la Fuente de las Tres culturas y en otros monumentos y emblemas del pueblo, como la vasija del Adarve del Torreón.

 

LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS: EL INICIO DEL RECORRIDO

La Plaza de las Tres culturas será, precisamente, lo primero que veas al llegar, seguido del llamado Balcón del Mediterráneo, lugar desde el cual podrás disfrutar de unas espectaculares vistas al mar. Estos dos lugares conforman la entrada al pueblo y son, además, los emblemas que dividen el municipio en dos: la parte antigua (o Mudéjar) que queda al norte, y la parte moderna, al sur. Nosotros os recomendamos decantarte por la primera parte, la antigua, ya que es esta la que recoge los lugares de mayor interés para los visitantes y turistas, y cuyas calles llenas de empedrado geométrico y colores irán acompañándote durante todo el recorrido.

Una vez te decidas a tomar la vía Mudéjar, tu siguiente paso será visitar la Casa del Alpero, lugar donde se encuentran la Oficina de Turismo, la Biblioteca Municipal y el Museo Arqueológico. Una vez allí, y avanzando en el recorrido que os mostramos, pasarás por delante del Palacio de los Condes de Frigiliana, inmueble de estilo renacentista del siglo XVI que también es conocido como El Ingenio y que, actualmente, figura como el único lugar que fabrica miel de caña en toda Europa.

 

LA CALLE REAL

Será aquí cuando, caminando un poco más, llegarás a la Calle Real, columna vertebral del casco histórico de Frigiliana. La calle funciona como el punto alrededor del cual se ordenan el resto de callejuelas y edificios del pueblo. Al comienzo de la misma, encontrarás a la izquierda los antiguos Reales Pósitos, un antiguo almacén de los cereales. De ellos únicamente se conservan los grandes arcos del exterior del edificio que actualmente se encuentran pintados de rojo.

Calle arriba llegarás al lugar más emblemático, más fotografiado y esperado por los visitantes que acuden a Frigiliana: la esquina donde la Calle Real se divide en dos. Te aconsejamos tomar el camino de la derecha ‒la calle Hernando el Darra‒ que, aunque sea el más empinado; conduce nuestro recorrido hasta las mejores cosas que ver y hacer en todo el municipio.

 

EL LUGAR MÁS FOTOGRAFIADO DE FRIGILIANA

Los últimos pasos te llevarán hacia el Callejón del Peñón, lugar que, una vez atravesado su arco; os conduce a la mejor panorámica de toda Frigiliana. No obstante, te recomendamos subir aún más y dirigir tu camino hacia las ruinas del Castillo de Lizar. Una antigua fortaleza musulmana de la que hoy prácticamente no queda nada. Sin embargo, el camino para llegar hasta allí estará lleno de vistas tan espectaculares que, te lo aseguramos, merecerá la pena.

 

UN PARAÍSO PARA LOS FOTÓGRAFOS

Para terminar, un último y pequeño consejo: no olvides cargar tu cámara. A todo momento serás incapaz de pasar por alto los característicos mosaicos que decoran los suelos, así como sus casas encaladas; o las 12 placas repartidas por las fachadas del pueblo. Y, por supuesto, la multitud de puertas de colores repartidas por toda Frigiliana. Todo ello te harán sentir tan a gusto como si de una película musical se tratara.

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